“El topo es un concurso-reality, con altas dosis de aventura y suspense, donde los participantes ponen en juego su resistencia física y psicológica. El objetivo es descubrir al infiltrado que vivirá entre ellos”, avanza intrigante el presentador.
Seis mil personas se presentaron al casting del que han salido los 15 concursantes, que estarán tres meses en Australia.
Los participantes deberán pasar duras pruebas físicas, individuales y colectivas, que se traducirán en premios en metálico, en función de si se superan o no. Y aunque se repartirán 150.000 euros en total, el morbo está en averiguar la identidad del concursante que miente.
“El elegido deberá idear su estrategia a la hora de colaborar o no con el grupo. Si boicotea las pruebas colectivas es fácil que levante sospechas. Pero con las victorias de grupo, él perderá dinero. Si es descubierto por sus compañeros, el programa acabaría”.
Emilio Pineda, estará junto a los concursantes en Queensland, un Estado al nordeste de Australia. Será el árbitro de las pruebas del concurso y hará las conexiones en las galas




